25 de septiembre de 2017

La culpa del hombre



   Sólo la pudieron encontrar siguiendo el rastro de la muerte, todo lo que ella había tocado ahora estaba marchito. Era bien entrada la noche y cielo estaba oscuro, la luna, temerosa, ni siquiera se había presentado en esa fatídica noche. La subieron al carruaje y comenzaron su viaje hasta el palacio antes de que fuera muy tarde.
   En el camino la veían palidecer mientras los árboles perdían sus hojas como si hubiera caído un otoño repentino; se encontraron con un zorro a un lado del camino que agonizaba de dolor; todo perecía junto con ella.
      -  Madre, por favor despierte.- le decían sus protectores, nerviosos.

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